La Mancomunidad de Aguas Río Algodor mantiene activo un servicio de arreglo de caminos rurales que facilita el trabajo agrícola, garantiza accesos y cobra especial importancia con la llegada del periodo de mayor riesgo de incendios
Con la llegada de los meses de mayor riesgo de incendios, los caminos rurales vuelven a recordar su importancia. Aunque su mantenimiento suele asociarse al trabajo diario de agricultores y ganaderos, estas vías cumplen también una función esencial para la seguridad del territorio: permiten el acceso a fincas, explotaciones y parajes, facilitan la movilidad en el medio rural y pueden resultar determinantes en caso de emergencia.
En este contexto, la Mancomunidad de Aguas Río Algodor, presidida por Emilio Bravo, cuenta con un servicio de arreglo y mantenimiento de caminos que, año tras año, se ha consolidado como una herramienta fundamental para los municipios mancomunados. Su labor, discreta pero constante, contribuye a mejorar la transitabilidad de la red principal de caminos rurales y a mantener conectadas numerosos puntos del territorio.
Durante los primeros meses de 2026, la brigada de caminos ha intervenido en aproximadamente 85 kilómetros de vías rurales, con el aporte de 5.500 toneladas de zahorras para la mejora del firme en municipios como Camuñas, Mazarambroz y Mora. La planificación de estos trabajos se ha visto condicionada por los episodios de lluvia registrados en este periodo, que han limitado el ritmo de actuación en algunos tramos, si bien el servicio ha mantenido su actividad allí donde las condiciones del terreno lo han permitido.
Se trata de actuaciones orientadas a reducir baches, corregir deterioros provocados tanto por las lluvias como por el uso continuado de los caminos, y facilitar el paso de vehículos agrícolas, ganaderos y de servicios, especialmente en aquellas vías con mayor tránsito o relevancia para la actividad rural.
El servicio está coordinado por Agustín Fernández y cuenta con un equipo formado por cuatro profesionales, además de maquinaria específica como motoniveladoras, rodillo compactador, camión para el aporte de material, camión cuba para el riego y retroexcavadora. Su planificación se adapta a las necesidades de cada zona y a las campañas agrícolas, priorizando aquellos caminos con mayor uso o con especial relevancia para la comunicación entre explotaciones, fincas y núcleos rurales.
El presidente de la Mancomunidad, Emilio Bravo, subraya que este trabajo “no siempre se ve, pero es imprescindible para la vida de los pueblos”. En sus palabras, “mantener los caminos en buen estado es facilitar el trabajo de agricultores y ganaderos, pero también mejorar la seguridad y la capacidad de respuesta ante cualquier incidencia”.
La utilidad de estos caminos se hace especialmente evidente en épocas como la actual. En caso de incendio, una vía rural en buen estado puede facilitar el acceso de los medios de extinción y evitar retrasos en una intervención. Por eso, el arreglo de caminos no solo tiene una dimensión agraria, sino también preventiva y territorial.
Además, la brigada actúa durante todo el año ante situaciones derivadas de episodios meteorológicos adversos, como lluvias intensas, tormentas o temporales, que pueden deteriorar caminos o dificultar el acceso a determinadas zonas.
Con un presupuesto anual de 295.000 mil euros y presencia en 45 localidades, este servicio se ha convertido en uno de los más valorados por los ayuntamientos integrados en la Mancomunidad de Aguas Río Algodor.
Más allá de las cifras, su importancia reside en algo tan básico como garantizar que el territorio siga siendo accesible. Porque cuidar los caminos rurales es también cuidar la actividad económica, la seguridad y la vida cotidiana de los pueblos.





